Estar encoñada evidentemente la trasformaba en un botín mas que apetitoso En los últimos tiempos llovían proposiciones con las cuales alimentaba su ego.Coqueteaba con la posibilidad pero atrapada en su marea de sentimientos, no actuaba. Eso si, desde que el había aparecido jugueteaba con sus palabras como si de su presencia se tratara, se tomo la licencia de follarlo con sus manos sobre el teclado. Sin vueltas ni sinónimos, le contaba con todo detalle como seria y lograba enloquecerlo hasta el éxtasis a golpe de frases y suspiros.
Pero todo tiene un límite y tanto juego no podía terminar de otra manera. Ya habían compartido mas de una tarde de vocablos ardientes… y la cuestión se transformo un buen día en acariciarse o escribir? Claro, de mas esta decir que sin su constante teclear se rompería el hechizo pero hoy no podía mas, sentía que su clítoris junto a sus neuronas palpitaban con solo imaginar como el con su mano jugaba a sentir las suyas y en un acto sin premeditación encendió la cam… sus manos, del teclado pasaron a sus pechos de pezones erizados. Eran grandes y aun mantenían orgullosos una firmeza envidiable detrás de la fina tela… uno a uno y con una lentitud que lo desquiciaba, desabrocho los botones de su blusa y comenzó a recorrerlos. El, desde dios sabe donde, podía percibir ahora los efectos que producía en ella… la agitada respiración provocaba un casi imperceptible vaivén rítmico y sus manos poco a poco fueron tomando posesión… caricias tímidas alrededor, semicírculos entre los dos y algún que otro pellizco en sus rosadas puntas. Para ese entonces todo era poco ante la falta de contacto y ella le escribió:
-No desesperes, vuelvo.
Y volvió.
-Tengo una sorpresa! Exclamo por escrito entre jadeos que el no podía oír y nuevamente encendió la cam.
Se acomodo, subió sus piernas sobre la mesa y se abrió para el… le mostró su vulva mojada, sus dedos hambrientos, su clítoris palpitante… como, cuando y donde tocar. Sabia que el estaba a punto de estallar y entonces saco su “magia azul”, compañero de juegos en las noches de soledad… (Largo, suave y con siete velocidades…). Le paso su lengua y lo deslizo por su cuerpo hasta la entrada de su coño. En el jugueteo unos segundos, lo hundió hasta el fondo mientras con su otra mano danzaba sobre su clítoris ahora enorme…
_ dime y acabamos juntos… escribió con prisa….
Y cuando el no pudo mas, saco el falo de si, lo deslizo hacia atrás y en un solo envión lo sumergió en su ano mientras temblaba de placer…
Aun unidos por ese momento, apagaron la cam y nunca volvieron a hablar.
Lo bello es único…
y repetir seria caer en la necesidad.
Pero todo tiene un límite y tanto juego no podía terminar de otra manera. Ya habían compartido mas de una tarde de vocablos ardientes… y la cuestión se transformo un buen día en acariciarse o escribir? Claro, de mas esta decir que sin su constante teclear se rompería el hechizo pero hoy no podía mas, sentía que su clítoris junto a sus neuronas palpitaban con solo imaginar como el con su mano jugaba a sentir las suyas y en un acto sin premeditación encendió la cam… sus manos, del teclado pasaron a sus pechos de pezones erizados. Eran grandes y aun mantenían orgullosos una firmeza envidiable detrás de la fina tela… uno a uno y con una lentitud que lo desquiciaba, desabrocho los botones de su blusa y comenzó a recorrerlos. El, desde dios sabe donde, podía percibir ahora los efectos que producía en ella… la agitada respiración provocaba un casi imperceptible vaivén rítmico y sus manos poco a poco fueron tomando posesión… caricias tímidas alrededor, semicírculos entre los dos y algún que otro pellizco en sus rosadas puntas. Para ese entonces todo era poco ante la falta de contacto y ella le escribió:
-No desesperes, vuelvo.
Y volvió.
-Tengo una sorpresa! Exclamo por escrito entre jadeos que el no podía oír y nuevamente encendió la cam.
Se acomodo, subió sus piernas sobre la mesa y se abrió para el… le mostró su vulva mojada, sus dedos hambrientos, su clítoris palpitante… como, cuando y donde tocar. Sabia que el estaba a punto de estallar y entonces saco su “magia azul”, compañero de juegos en las noches de soledad… (Largo, suave y con siete velocidades…). Le paso su lengua y lo deslizo por su cuerpo hasta la entrada de su coño. En el jugueteo unos segundos, lo hundió hasta el fondo mientras con su otra mano danzaba sobre su clítoris ahora enorme…
_ dime y acabamos juntos… escribió con prisa….
Y cuando el no pudo mas, saco el falo de si, lo deslizo hacia atrás y en un solo envión lo sumergió en su ano mientras temblaba de placer…
Aun unidos por ese momento, apagaron la cam y nunca volvieron a hablar.
Lo bello es único…
y repetir seria caer en la necesidad.
1/21/2008 11:34:00 AM
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