viernes, 24 de julio de 2009

Sábado

Podría decir que la noche me ha regalado sorpresas. Un par de copas en un ambiente tranquilo y acogedor solo manco de una cómplice y deseada intimidad, ya que contábamos con una discreta presencia ajena. Presiento que aquí, en un futuro no muy lejano, tendré mas de lo que he venido a buscar… placer y afinidad, rara mezcla en estos tiempos.
…y el par de copas, la excitación encubierta y la descripción del juego me han llevado a terminar la noche de una forma nueva, acalorada y muy interesante… el lugar, un bar de ambiente liberal que sin pensarlo demasiado, llegue y entre a pesar de algún que otro temor infundado, fruto de lo normal (se supone que se va en pareja).
Uffffff! Mi corazón a mil y una humedad que podía sentir claramente entre mis piernas. A media luz, una recepción con una barra y una amable señora que me ofrece la tercera copa de la noche, siento como me observan y se pierden en la búsqueda de la pareja que no me acompaña. Miro a mi alrededor y a pesar de sentirme sexy, descubro que mi sensual falda hasta los tobillos revela mi total falta de experiencia. Mientras, sorbo a sorbo baja el contenido de mi copa, aumenta la curiosidad y mi audacia.
Traspaso la primera cortina, en la oscuridad distingo hombres solos de manos ávidas. Retrocedo! La siguiente me recibe con poca luz, ambiente intimo, sillones, pequeñas lámparas que emiten una tenue luz roja, parejas que mas que disfrutar , brindan una inevitable sensación de espera.
Tras la siguiente cortina, una jaula a la cual no me acerco, pues todavía no estoy preparada para gozar de manos sin rostro.
Recorro todo el local, y al atravesar otra cortina, entro en una pequeña y tentadora habitación, adonde parejas bailan al son de una suave música y gemidos que despiertan mis instintos. Una escalera se brinda ante mi, arriba pequeña sala de estar y una gran estancia cubierta de colchones. Me deleito observando cuerpos desnudos que se entrelazan al azar. Demasiados estímulos para aguantar mi primera intención de visitante pasiva. Vuelvo a mi aliada, la barra, y pido la cuarta copa que mas que apaciguar mis ánimos, acelera mis palpitaciones al ver pasar junto a mi “la pareja”. Con mi habitual impulsividad que evita debates morales injustificados cuando se tiene ya medio camino andado; les expreso con total claridad mis deseos… Ummmmm… ella coge mi mano y en el cuartito de los gemidos me toma en sus brazos, bailamos lentamente y pronto siento sus labios en mi cuello, mis manos se deslizan por su espalda, su boca baja hasta mis senos, ahora juega con un pezón que endurece con rapidez. Una mano me toca el culo, no es la suya y la aparto con delicadeza, esta no se resiste… se percibe un silencioso pacto de respeto. Ora chica se suma y me pierdo… se que nos miran, es parte y lo disfruto.
Manos, bocas y susurros se confunden…la conmoción es casi indescriptible.
Talvez por el cúmulo de sensaciones, o por un pudor inconciente, confieso que mucho mas fuerte es lo que siento hoy al describirlo que lo que el que he vivido pero me alegro de haberlo probado.

“Odio arrepentirme de lo que no hago.”

Safe Creative #0906294063953

jueves, 16 de julio de 2009

Una noche mas

Otra noche en celo, otra en la cual pareciera que mi cuerpo manda y yo, sumisa, me entrego a sus antojos sin valor para contrariar el fuerte impulso que invade y aniquila mis razones.

En busca de sexo salgo sin mas metas que saciar el deseo… a merced del instinto camino por esta ciudad que se descubre ajena y inmensa… dispuesta a devorarme a través de sus calles eternas.

Camino sin destino, sumo semáforos, pasos de cebra, no tengo idea de donde estoy y la realidad es que no me importa pero este caminar guiado por la inercia del hambre me lleva frente a su puerta, aquella que solo una vez vi, aquella a la cual, ante el deber de llegar, no encontraría.

Ante una casualidad en la cual no creo, me sorprendo! ¿Cómo he llegado hasta ahí? ¿Es que el inconsciente tiene el olfato de los perros que regresan por mas lejos que estén? Me siento como una perra, una perra caliente a disposición de su esencia.

Me detengo unos segundos, cierro los ojos, se que muy cerca el seguramente ni me recuerda pero se me estremece el cuerpo y lo invento frente a la pantalla, en silencio… y cada tecla que toca rompe el espacio, avanza y me toca, como si cada letra fuera la gema de sus dedos deslizándose suave y preciso desde mi nuca hasta donde brota la evidencia de mi apetito.

Entregada a la imaginación me sitúo, de pie, entre su boca y nuestro medio, esa pantalla que repite, obviando distancias, todo lo que podría ser… casi sin tocar, resbalo mis manos abiertas por su cara, cierro sus ojos y toco sus labios. Con un dedo los recorro, los palpo, lo introduzco. Siento su saliva húmeda, cálida y sigo mi descenso… acerco mi boca a su oído y en un susurro exijo silencio… fuera de su pequeño bunker su ascendencia duerme, lo que provoca en mi una excitación que se multiplica quizás por el vago recuerdo de una adolescencia osada.

Entre sus entrepiernas me siento dueña y señora, sumo mi habilidad a un año de espera y tengo la certeza que con el rozar de mi lengua podría explotar y desarmarse entre mis labios… su miembro, ahora entre mis manos cálidas, se muestra erguido y exuberante. Las muevo con una suavidad infinita y me detengo ante el espasmo… vuelvo a su oído y emano en un suave susurro… “aun no”… la meto en mi boca y en un delicado ir y venir disfruto de la suavidad de su verga tocando mi paladar.

Ya no es puro deseo, este se entremezcla con una necesidad sin control, necesito esa leche que una y mil veces he visto sin sentir… necesito su yo penetrando mis entrañas, diluyéndose mas allá de mi vagina ansiosa.

En un instante he girado, me he sentado y he sentido su calor sin preámbulos entre mis piernas, su mano ahora desenfadada, aprieta con fuerza mi pezón y entre el dolor y el placer mi cuerpo se retuerce sobre el suyo. Con mis dedos, frenéticos sobre mi clítoris enardecido sigo el compás de mi cuerpo… galopa mi cuerpo, galopa mi corazón, mi respiración y la suya… por un instante disfrazado de eternidad somos uno y mientras su leche se derrama en mi interior, las contracciones le anuncian que yo también soy feliz.


…abro los ojos y sigo ahí, frente a su puerta, totalmente húmeda y desamparada.


Maldita mente que todo lo daña, maldita razón sin razón que todo lo bueno lo censura sin piedad.


Safe Creative #0906294063953

jueves, 9 de julio de 2009


Me repito, vuelvo a remplazar la falta de sexo con dosis extra de adrenalina a base de aventuras.
Otra vez salgo sin saber cual es mi destino, nuevamente mi corazón late al ritmo del vai ven de un tren que me transporta…
Mi cerebro se pierde en un mar de preguntas, a sabiendas de que cada respuesta llegara a su debido tiempo.
Parto al acecho de emociones nuevas, dando a mi alma una segunda oportunidad. Replica de una adolescencia lejana con la virtud que aporta la experiencia.
Abierta a casi todo, dejo que mi cuerpo guíe mis actos y el instinto libere mis deseos.
Estremezco al sentir que es la deliciosa lujuria el pecado que me acompaña.

Safe Creative #0906294063953

sábado, 4 de julio de 2009

Ni tetas ni carretas… solo palabras

A falta de juventud, ella se alimentaba de la sorpresa ajena de aquellos que aun guardaban la ingenuidad y el deseo.

No le bastaba brindar su cuerpo al desnudo aunque con ello seguramente seria suficiente para que un ego manco de amor remontara vuelo.

Ella jugaba con una dualidad inexistente que desconcertaba al interlocutor. Se presentaba como la suave, insulsa y habitual ama de casa aburrida y afianzada en su papel un buen día, sin aviso dejaba escapar su lado oculto.

Primero seduce su mente, inventa juegos que ponen a punto y esconden imperfecciones lógicas que suman los años… solo así se siente libre y cuando su imagen abarca el pequeño recuadro, ella ya es diosa y el esclavo de todos sus deseos.

(*tiran mas un par de tetas que una carreta.)

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miércoles, 1 de julio de 2009

La espera

Ella, mientras esperaba, se ducho y se perfumo para el... aquel que con sus cuentos la enamoraba cada aparecer.

Nunca supo cuanto de verdad había en estos sueños, si el duende se había perdido o solamente disfrazaba sus quimeras en las madrugadas jugosas de su frondosa imaginación.

Hoy tenían una cita con sus letras. Fruto del deseo, de la ausencia, del tiempo perdido o de su fantasía… la razón poco le importaba, ella sabia que sus palabras la envolverían y por eso esperaba.

A cada encuentro sus palabras la cubrían de un infinito placer, excitando desde su mente hasta sus pezones que podían, sin tener, sentir. Sentir mas que la piel, sentir como le acariciaba sus neuronas con multitud de letras enlazadas que formaban deslizantes manos, dedos, boca…

Y después de ese divino ritual de hembra, ella se sentaba frente a su teclado. Cuidando cada detalle, el hombro insinuante, medias, el escote justo para mostrar sus deseos y no mas...

Mientras tanto, sus piernas jugaban impacientes, ligeramente cerradas, en un ir y venir que rozaba su vulva cada vez mas húmeda.

Sus ansias crecían con el tic tac del reloj que no sonaba, en la era de la tecnología hasta eso nos han robado… el suave y tranquilizante tic tac… un reloj digital le recuerda que el tiempo corre y el no llega.

Así que empieza a solas, recordando que con sus dedos también puede inventar orgasmos… el, el duende hoy si se ha perdido… perdido el placer de compartir los gemidos casi imperceptibles, la imagen del hambre y la calma después del amor desesperado.

Ella, sola, devora sus deseos y mata suavemente su imperiosa necesidad de soñar despierta con algo más.

Safe Creative #0906294063953