miércoles, 22 de abril de 2009

Sin prisa


Sin prisas dejo que mi imaginación aterrice entre tus brazos. Solo mis sensaciones que viajan sobre tus palabras y deseos. Sola en mi habitación disfruto de lo que puede ser… de lo que intuyo que pronto será.
Guiada por el juego de tus preguntas y mis respuestas voy siguiendo caminos desconocidos hasta ahora y no por su contenido ni por la forma, si no por la ternura que hace que lo mismo sea distinto. Mientras, mi mente repite imágenes, mezcla de poca realidad y mucha imaginación, no tardo en sentir sus consecuencias.
El corazón se acelera, mis pezones endurecen, mi interior palpita y de el emana la miel que invita.
No quiero mis manos, ellas también se quieren entregar al placer. Todo mi cuerpo desea confiar en esos labios que invento tuyos. Suaves, calidos y sensuales que, antes de iniciar el camino besan los mios con pasión y ternura para luego, en movimientos cómplices derrochan todo su dar sobre mi piel.
Entonces recuerdo mi “magia azul”, lo coloco entre mis bragas negras y el centro de mi universo y dejo que este me deleite con sus rítmicos movimientos… mi ser se desborda en un suspiro y me duermo serenamente.

1 comentario:

TED GORDON dijo...

La miel que invita, son pétalos rociados sobre el camino que ha de recorrer, en un baile cómplice.

:)