sábado, 11 de abril de 2009

Improvable pero no imposible

Mi libido se acuna en la ternura de los deseos silenciosos y hoy lo que invento parece mas irreal que cualquier otra de mis múltiples fantasías. Es a el o a ella quizás que invento mientras con suavidad extrema acaricio mi cuerpo, mi mente crea su imagen a semejanza de mi fantasiosa perfección particular… curvas que se, algún día recorreré. Sus labios no rebuscan entre mis piernas si no que se detienen en los míos en un ritual lento, besándome delicadamente mientras su respiración rítmica y agitada me sabe a canción de cuna y relaja mis músculos preparándolos para una dócil entrega. En la realidad de dos cuerpos con sus marcas del tiempo invento la danza de un amor que anhelo y son mis profundos deseos los que guían mis manos, acariciando con las gemas de los dedos cada rincón de lo futuro. Con parcimonia recorro mis labios como si fueran los suyos y me dejo llevar por el develamiento de lo que imagino sublime. de su boca a su cuello, zigzagueando dócilmente hasta sentir suspiros de un placer inigualable… mis manos recorren su pecho y su piel (que no es mas que la mia) se eriza evidenciando cuanto me siente… rodeo la aureola de sus senos rosados y me deleito con las erguidas y contraídas formas que toman al sentir mi paso…incitando mi boca a unirse en ese camino del dar y sentir, recibir y percibir… disfrutar sin cautela y gozar sin prisa… mi mano no espera, quiere sus jugos y busca entre la suavidad de sus entrepiernas donde todo lo sentido se hace evidente provocando primero pequeñas contracciones, movimientos sin dueño, reacciones a cada toque que doy, luego lo/a envuelvo con brazos y piernas, lo/a miro a los ojos y navego por sus misteriosos secretos sin temor a ser, sentir y compartir… danzamos al son de ambos corazones y poco a poco sentimos como llega el fin, los poros se abren, se oxigenan… los ojos se cierran, el alma se entrega y juntos intervenimos en ese precioso segundo.

1 comentario:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

A eso sí que se le puede llamar saber pasar el tiempo gozando y disfrutando. Después de todo eso, una buena ducha, o un baño, a poder ser, conjunto, y, si es posible, con espuma.

Delicioso y muy detallado el relato y la descripción de ese momento cósmico. Es que la vida es así. Es la demostración de que estamos vivos.

Os dejo en vuestra intimidad y me voy sigilosamente, para no molestar.

Un abrazo (os lo doy luego, después)

Antonio