viernes, 17 de abril de 2009

Recuerdos

Tenia apenas 17 años, era rebelde, desinhibida y estaba dispuesta a probar absolutamente todo. Decidió sin mas que hoy deseaba la novedad y partió en su búsqueda… sabia de la existencia de locales solo para chicas pero necesitaba algo de ingenio para dar con alguno de ellos y no tardo demasiado en encontrar el camino. Convencida de los tópicos en aquel entonces, se vistió a conciencia… cuanto mas masculina mejor pero tras el traje seguía desbordando esa sensualidad tan femenina que desprendía su presencia. De una belleza atípica por su piel blanca como la luna, sus ojos verdes y su cabellera de reflejos rubios por el sol, despertó rápidamente la atención al entrar en el auditorio donde Simone, conocida cantante lesbiana de la época encantaba con su vos y su letras a ciento de chicas. La estrategia era simple, seguir a la multitud con la certeza de que un sábado por la noche las chicas bailan… y así lo hizo, mismo autobús, misma parada y la misma puerta medio a oscuras… tras ella un mundo nuevo y desbordante se abrió, frente a si mujeres como ella, diferentes edades, diferentes razas bailaban, jugaban y se seducían. Sorprendida y totalmente excitada se deslizo entre la gente dejando que su cuerpo rozara ese mundo nuevo. Se detiene en el juego de dos chicas… besos suaves, caricias provocadoras y ese movimiento de caderas que se palpan… respira erotismo y emana deseo sobre su braguita color rosa. Una carpirinha la animo y se dejo llevar por la música, se sentía segura y sabia lo que quería. Su mirada pronto eligió… no era bonita pero la sensualidad que derrochaba no dejo lugar a duda, esa noche estrenaría su bisexualidad entre sus manos… Sin recordar hoy quien sedujo a quien lo siguiente que perpetúa es la noche mas dulce y pasional de su vida. Una habitación de hotel, una enorme cama vestida de flores y su cuerpo extendido sobre la misma. Sus manos eran delicadas, pequeñas y muy hábiles… recorieron su cuerpo como si de su casa se tratara. La desvistió entre besos y susurros, lamió su cuerpo salado por el sudor, hurgo cada rincón con sus dedos llevándola al cielo cuantas veces quiso. Mordisqueando sus senos, refregando todo su cuerpo sobre su vulva, succionando su clítoris, entrando con sus dedos moviéndolos lenta y rítmicamente. Disfrutaron de una noche de dulce lujuria y el amanecer aun las encontró amándose… se despidieron con intenciones pero jamás se han vuelto a ver…
Hoy, cuando ella busca dulzura en el pasado, aun la recuerda…

2 comentarios:

TED GORDON dijo...

Que belleza
y que deseos.

Besos, con azúcar.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Humm
Que locura.
Tanto deseo tanta pasión..
Para morir..
Que tengas una buen domingo.
Abrazos.