sábado, 1 de noviembre de 2008

Ella

Le excitaba complacer, regalar lo que desean… sorprender. Puede que un juego de palabras sea lo que anhelan y sus manos acariciaban el teclado como si de su cuerpo se tratara siguiendo aquello que sus sueños no alcanzaban a realizar. Otras, la conquista se convertía en una meta personal y personal se transformaba cuando en ello se involucra algo mas que la voluntar de saciar sus instintos. Es en ello que se encontraba cuando la conocí. Había puesto un mensaje como reclamo de su voluntad… quería regalarle a su amante la belleza y el morbo de verla gozar con otra mujer y ya que estaba, superar unos celos incontrolables… no por el que aun no se había instalado permanentemente en su corazón, sino por que su razón le decía que el amor inevitablemente es libertad. Su mensaje me llamo la atención, lo decía todo en pocas palabras con una singular mezcla de morbo y ternura. Intercambiamos letras, fotos, fantasías y una tarde por fin quedamos los tres. Cuando llegue la encontré aun sola, su porte era elegante y seductor, de una belleza poco habitual pues era lo interesante aquello que la destacaba. Voluptuosa, regalaba erotismo por todos sus poros. Algo nerviosas por la situación poco común en nuestras vidas, romper el hielo fue trabajo fino que ella realizo con gracia… pronto descubrimos que la piel seguía nuestros deseos y que esperar se hacia eterno. El llego corriendo, excitado y emocionado al ver que su “regalo” estaba ahí, real y tangible. Cruzamos cuatro palabras que bastaron para aumentar la certeza y obviamente algo mas… el plan inicial se diluyo en la humedad silenciosa de nuestros cuerpos… la paciencia era ajena a la situación y un par de llamadas lograron robarle a lo cotidiano horas para el placer. El hotel no estaba lejos y mientras el juego de la seducción tomaba el espacio y el tiempo. ¿Y ahora que? Nos preguntábamos todos sin compartirlo. Un regalo es un regalo y ella mas por cariño que por valentía puso ritmo a la situación. A el, sin mas, lo sentó en la cama, lo beso y le pidió que ahí permaneciera. Luego se acerco a mi y con suavidad me empujo contra un gran espejo, sus manos cogieron las mías y sus labios rozaron mi cuello… ¡y comenzó la función! De mi cuello bajo a mis senos que con habilidad mordisqueaba, mientras una mano se instalaba en mis entrepiernas. Dios!!!! Ella lo miraba por el espejo y yo lo tenia justo frente a mi… para entonces los suspiros y gemidos invadían cada rincón de la habitación, mi mano hurgaba entre sus nalgas bajo sus bragas y ya no había reglas para el juego. Juntas nos acercamos a la cama y le brindamos la imagen que el mas ansiaba, nuestras lenguas recorrían toda su verga sin tregua, jugueteando entre nosotras… asi estuvimos un ratito pero aguantar resultaba casi intolerable. Ella, con suma delicadeza me aparto… me acomodo a cuatro patas sobre la cama, le extendió la mano y feliz le brindo mis intimidades abriendo mis nalgas, recorriéndolas con sus dedos, humedeciéndolas en la miel de mis deseos y llevándoselos a la boca los saboreo con inmensa sensualidad. El, encantado, metió toda su polla y gimió… al ritmo de un deseo saciado en cuerpo y alma. Ella se acomodo con las piernas bien abiertas frente a mi boca que no dudo en devorarla como solo una mujer sabe hacerlo… Frente a frente y con mi cuerpo como eslabón, sus miradas decían mucho. En ese silencio roto por las voces del placer no pudimos mas que dejarnos llevar y estallar a la vez en un orgasmo profundo y memorable que con cariño recuerdo.

8/1/2008 8:53:00 AM mas de mi que de... lirio

1 comentario:

Julia - Tu isla encantada dijo...

Precioso relato. Es justo lo que él quiere, solo que en vez de comernos nosotras, le devoremos a él. Las dos para él... si hay algo entre nosotras no importa siempre que estemos vívamente por y para él. Como ves, egoísmo puro y duro.
Evidentemente, los escrúpulos y demás son una pantalla para no ver lo que hay detrás: Unos inmensos celos de verle con otra.

Actualmente no se nada de él, pues a su nueva insistencia se llevó un nuevo NO.

Un abrazo cielo, como siempre, eres magistral escribiendo. Nadie como tú sabe relatar con tanta naturalidad cosas tan íntimas.

Besos,
Julia