sábado, 21 de febrero de 2009

instinto

Dejo que sus instintos la invadieran por completo y olvidando la razón y el corazón se fue a la caza del mejor postor para aniquilar el sin sentido de motivaciones que la habían invadido. Ella era carne y no entendía como podía haberle sucedido semejante atrocidad… deseaba mas que su piel y eso la desconsolaba. El había, con su ternura, destrozado todo su trabajo de años de no sentir y ella lo odiaba por eso. Así que de esta vez, impulsada por una nueva motivación, salio sin rumbo para que la vida destrozara ese ínfimo rayo de luz que se asomaba por la pequeña grieta en su coraza.
Eligio su ajuar como un guerrero elige sus armas, un vestido negro y ceñido, tan corto como se le era permitido sin llegar a perder su clase, un escote de vértigo que dejaba la entrada de sus grandes senos a la vista y que escondían el final de un bonito collar que ahí se hundía con cierta gracia, zapatos altos y medias de seda. Bajo su atuendo, unas minúsculas braguitas negras adornadas por una rosa roja bordaban el final de su espalda.
Gotas de perfume en la nuca, las muñecas y los tobillos completaban su falsedad, escondiendo su expuesta e incomoda humanidad para transformarla en carne de cañón. Hacia demasiado tiempo que había optado por matar dentro de si cualquier rastro que la hiciera sufrir… inevitable consecuencia del amor y el sentir.
Con meta fija y sin destino salio… no seria difícil encontrar alguna alma caritativa que le recordara que poco valía para ciertas cosas y que su mayor virtud por no decir la única, era follar como pocas, sin negarse a casi nada y disfrutar como una puta sin llegar a serlo. Tenía prisa pues no quería darle oportunidad a su maldito corazón a frenar lo que en el fondo sabio que era su castigo. ¿Cómo podía ser tan idiota a sabiendas de las consecuencias? ¿Cómo había permitido que sin mas encontraran esa llave guardada hace una eternidad? La noche hacia del momento propicio, entro a un bar y se sentó en la barra, pidió algo que anestesiara su timidez y se lo tomo de un solo trago… y así marco la salida de su carrera particular. Llamativa por emanar una sensualidad agraciada que compensaba sus años y sus reminiscencias, pronto revoloteaban a su alrededor hombres hambrientos de pecados sin alma… pidió la segunda copa y esta la libero de la vergüenza así que eligió, se levanto y pasando por detrás de su objeto sexual elegido para la ocasión, le susurro al oído alguna palabra indecente… junto a una invitación silenciosa que dejo percibir al son de sus caderas rumbo al lavabo. Lo espero de espaldas, no quería su mirada si no sus manos desenfrenadas que no tardaron en llegar… desde atrás y sin preámbulos se aferraron a sus pechos masajeándolos con la suavidad que a la ocasión le era permitida, mientras podía sentir su miembro en pleno apogeo rozar su trasero. Anónimos jadeos invadían todo el espacio y pronto, al sentir que las manos se multiplicaban, comprendió que la fiesta ya no era solo de dos. El descontrol le devolvía la vida o la ausencia de la misma y ella se sentía otra vez dueña de su alma. Cerro los ojos y los dejo hacer… pronto se dio cuenta que le habían tocado dos expertos amantes dispuestos a mostrar sus virtudes. Mientras el primero seguía atosigándola desde su espalda, el segundo se coló entre sus piernas y con una lengua hábil comenzó a explorar su coño empapado por lo evidente de la situación. Con cada gemido una fina capa invisible de desamor cubría su alma, alejándola de cualquier ilusión… se dejaba llevar por esos cuerpos ausentes que se la devoraban palmo a palmo sin tregua. Pronto se vio sentada sobre la falda de uno que, mientras hundía su cara entre sus senos, la tenia cogida de las nalgas rosadas para que su compañero saboreara desde la retaguardia la miel de sus entrepiernas, lubricando a conciencia todos sus orificios… pronto, y no me pregunten como por lo incomodo de la posición, ella sintió como ambos ahondaban en su interior en un vai ven coordinado mas que por la magia, por la necesidad… en su boca un grito ahogado y en sus ojos unas discretas lagrimas anunciaban la culminación del momento… junto a su cuerpo liberaba su alma y su meta era superada… ya no quedaban rastros de humanidad en su rostro y se sintió infinitamente infeliz, lo cual le regalo a su boca la sonrisa mas amplia y nefasta que jamás olvidara.

30/8/2008 5:20:15 AM Mas de mi que de... lirio

4 comentarios:

belita dijo...

Precioso. Simplemente me ha parecido una historia exquisita con un final absolutamente imprevisto, cruel y no obstante dulce. Instinto de depredador depredado, instinto de autodestrucción consentida.

Un placer haber llegado hasta aquí.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Vengo de tu otro "Blog". Veo que ese relato es extenso, interesante, sensual. Aquí hay de todo. Mañana me lo releeré con más calma y ya te comentaré.Ahora es muy tarde y me voy a dormir.
Buenas noches

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Lo que más me ha gustado del relato es el principio, cuando se describe cómo la mujer se emperifolla y se arregla para salir de caza, consciente de que la que va de caza es ella: ella va a cazar, no a ser cazada. Me parece que al final ella también resulta "cazada". Hay en este texto un atisbo de tristeza y soledad, expresión o consecuencia de la falsedad de muchas de las relaciones que nos envuelven.

Dr.Mikel dijo...

No hay mejor definición para esa noche de sexo al por mayor. Instinto Basico.
Muchos Besos, y buen relato mujer.