lunes, 9 de febrero de 2009

Serena

Serena era preciosa, dulce y calida… aun conservaba la gracia de una juventud no muy lejana y amaba sin restricciones a todo aquel que se le antojaba. Vivía el sexo con una libertad envidiable que solo su forma podía concebir… para ella su cuerpo era una extensión del mismo corazón y su entrega era total haciendo del simple acto sexual un juego cargado de erotismo, pasión y infinita entrega… el amor era eso, instantes de entrega sin antes ni después en los cuales disfrutar sin ningún tipo de recelo. Adoraba sentir y sus deseos no tenían límites… todo aquel que lograba tocarla se sentía bendecido por el efímero y tangible amor en su forma mas pura.

Y yo tuve esa suerte.

Una noche, hace ya tiempo, bajo la lluvia cruzamos nuestras miradas. Me contagio su sonrisa tierna y casi infantil la cual devolví sin pensar mientras la observaba de arriba a bajo y descubría la mujer mas apetecible que he cruzado en mi vida… bajo su vestido amplio y floreado podía intuir sus pechos, sus caderas bien formadas, su cintura perfecta y ante tanta belleza en mi se despertaba un irrefrenable deseo de sentirla mas cerca. Como si ella lo supiera y sin mediar palabras se acerco con pasos suaves y seguros, tomo mi mano y me deje llevar…en la oscuridad de la noche, transformando en bello lo abstracto de un callejón, me arrincono contra una pared, sonrió y pronuncio sus primeras palabras… pasea conmigo por este instante y te regalare el inigualable placer de estar viva. No me dejo pronunciarme, una mano ya cubría delicadamente mi boca mientras la otra bajaba desde la misma con gracia haciendo que mi piel se erizara… el deseo me pudo y como embrujada deje que hiciera sin mas… beso mi cuello, mis pezones para terminar entre mis piernas, jugando con su lengua a robarme el alma. Mientras sus manos se deslizaban arriba y abajo por mis caderas, su boca lograba sensaciones descontroladas… haciéndome sentir inolvidables espasmos que trataban de retener lo que fue un orgasmo eterno en apenas unos segundos. Al sentirme vibrar, se irguió, beso mis labios, mantuvo su mano en medio de mi plexo y con la sonrisa mas bonita que vi en mi vida dijo: no me olvides… la que sientes no es mas que tu propio reflejo. Y sin mas desapareció bajo la lluvia de aquel verano.



8/30/2008 5:20:14 AM Mas de mi que de... Lirio

3 comentarios:

Monica Binsou dijo...

Lo que sientes no es mas que tu propio reflejo...Muy bonito blog estare visitandolo tambien...un abrazo!

Paco Bailac dijo...

Un mensaje muy valiente.... celebro la sinceridad.
¿debes animarte a venir a la tertulia presencial?

pacobailacoach.blogspot.com

amor y libertad dijo...

daría gusto haber estado cerca

un beso